Qué es el coaching para niños y adolescentes

Como consecuencia del éxito que se encuentra mediante el coaching, es hoy en día que también el mismo se enfoca a los niños y adolescentes, aunque ya desde una edad temprana es más que oportuno enseñar a los pequeños a disciplinarse en diferentes aspectos.

Esta idea surge de la enorme presión que presentan los chicos en la actualidad y de las consecuencias negativas que la misma provoca en su carácter como también en sus emociones ocasionando problemas de conducta y desequilibrios emocionales.

Qué es el coaching para niños y adolescentes

¿Cuáles son los motivos por los cuales se lleva a cabo y objetivos que se desean alcanzar? Debido a que en la actualidad los más pequeños muestran con mayor frecuencia una muy baja autoestima, una marcada auto exigencia para cumplir con todas sus obligaciones escolares queriendo sobresalir por sobre los demás y se esfuerzan más de lo que pueden, se estresan presentando una angustia que muchos de ellos luego transforman en violencia como es el caso de la violencia y agresión en las escuelas y con compañeros de otras edades o bien el club, existiendo riñas sin sentido e insultos que lo que provocan es un cambio de conducta mayor que con el tiempo sin duda acarrean diferentes tipos de trastornos.

Es por ello que los coach han decidido trabajar con ellos con el fin de equilibrar su estado emocional y hacerles ver qué cosas son importantes, de qué manera llevarlas a cabo, hasta qué punto esforzarse sin que las emociones sean negativas ni parezcan sentimientos que no sean los apropiados.

¿De qué manera se realiza el proceso? Encontrando un sano equilibrio y enseñándoles a auto controlarse, a auto dominarse y a sentirse queridos, respetados y valorados como también ayudarlos a elevar la autoestima puesto que en la mayoría de los casos la desmotivación reina en ellos y es necesario erradicarla para que vivan un presente más armónico, y por ende se sientan plenos siempre actuando conforme a los valores que no sólo le han inculcado sus padres, sino aquellos que se deben demostrar en el diario vivir tanto en el hogar como fuera del mismo.

El objetivo es que los chicos logren pensar de manera positiva, sentirse motivados y efectuar aquellas actividades que le dan placer al mismo tiempo que se les ofrece las herramientas para realizarlas de manera tal que el bienestar vaya en aumento.

Por otra parte, se les ayuda a desarrollar sus talentos y capacidades que muchas veces desconocen y a establecer una escala de propiedades sin tomar nada como una obligación, sino como una responsabilidad como lo es el hecho de cumplir con las tareas de la escuela y con las metas que se quieran fijar a partir del darse cuenta de esa angustia y decepción que habita en ellos.

Esta nueva tarea que emprenden los coach se debe además a que los niños no siempre son acompañados por padres presentes  y se sienten muy solos aunque no lo demuestren. Esta carencia les provoca grandes cambios, problemas psicológicos,  acumulación de energía negativa, fastidio e irritación que luego descargan bajo forma de violencia.

Coaching para niños

Dominar sus sentimientos y todo aquello que lo aqueje es uno de los primeros puntos a trabajar para el coah en cada sesión.

También se tratará de hacer hincapié en sus fortalezas para que de esta forma las emociones se vayan ajustando y se equilibren, pudiendo el niño responder de manera inteligente y sin pesimismo ni enojo frente a las labores diarias que debe cumplir como asimismo establecer lazos en el ámbito social que lo enriquezcan, sintiéndose valorado y querido. Evitar el sufrimiento es el punto del cual se parte.

Claro está que muchos padres aceptan esta  nueva manera de enfocar que poseen los coach y ya se están sumando muchos adolescentes en donde reina la agresividad, la confusión, la falta de objetivos y proyectos y como consecuencia de bienestar.  Jóvenes y felices parecen estar y así se muestran pero por dentro muchas dudas y desordenes existen y es necesario que sean modificados a corto plazo.

Sin duda los resultados de este nuevo proceso dependerán de la voluntad que exista en cada niño, en cada adolescente y de la colaboración y apoyo que se le brinde en el hogar.  La cuestión es probar de llevar al niño a un coach y observar qué siente y si le agrada, puesto que si no tiene el deseo de continuar, el proceso no tendrá éxito.

Hasta el momento y felizmente todos continúan pues una vez que reflexionan y son conscientes que el coach no es un enemigo y sí una suerte de maestro,  siguen adelante en el proceso alcanzando así excelentes resultados pues ya saben que el coach no es un psicólogo, sino la persona con quien aprenden a equilibrar la mente, el físico y las emociones.

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